Quod scripsi, scripsi Horacio Archundia PECES Y SAL CON CACA.

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Para nadie es desconocido que durante larguísimas décadas, decenas de viviendas de los márgenes de la Laguna de Cuyutlán arrojaron los desechos humanos al vaso lacustre. Los drenajes desembocaban allí. Eso es algo públicamente confirmado, conocido y visto. El excremento ha sido alimento de cientos de especies del lago. Por ende, es un sitio insalubre para la alimentación humana, porque de los productos que se extraen, todos vienen contaminados por las heces fecales de los pescadores y de muchas personas. Nadie puede negar eso, aunque se defiendan con argumentos baladíes. Hace algunos años, de hecho, la cooperativa de salineros exigió a las autoridades hacer una revisión de las condiciones sanitarias de la laguna, y prohibir la conexión de drenajes a las misma porque cuando quisieron vender sal a un país asiático, les rechazaron el oro blanco porque contenía, en ese entonces, un treinta por ciento de heces fecales. Allí están las hemerotecas para confirmarlo. Y en la reunión que sostuvieron el sábado los vecinos de la Colonia Alameda para pedirle que intervenga y detengan el dragado, el representante de la Comisión Nacional de Pesca, Juan Ballester Medina, director general de Infraestructura, puso el dedo en la llaga al decir que “se han hecho adecuaciones importantes al proyecto buscando que la obra de dragado de la laguna Cuyutlán no tenga afectaciones para los habitantes de las colonias aledañas como la Alameda”, abundando que aunque “en Conapesca nuestro objetivo es el sector pesquero, pero tenemos la certeza, la claridad y además las instrucciones de que no se generen afectaciones, es por eso que a partir de las afectaciones que se dieron del 2015 a la fecha se han llevado a cabo muchos estudios que ya se les han presentado” y soltó la bomba que nadie quiso hacer estallar: “las condiciones que tiene la Laguna de Cuyutlán, sobre todo en el Vaso 1, son muy malas e insalubres en algunos puntos, lo que afecta a los peces y a los que consumen estos productos que se pescan en la laguna”. Es decir, que aunque no lo quisieron ver, les mandó el mensaje clarísimo que se negaron a recibir: la laguna está siendo dragada porque está azolvada y necesita vivir, pero además, está seriamente contaminada y lo que en ella se pesca es peligroso e insalubre para el consumo humano. Lo que citamos antes: está llena de inmundicias. Así de fácil. Y si no la dragan, será peor cada vez el riesgo que, hallándose latente, no quieren ver.
GOBERNADOR QUE ESCUCHA Y CONCILIA. Nadie puede negar que el dragado que se efectúa en la Laguna de Cuyutlán es indispensable e inaplazable. La laguna tiene que dragarse. De eso no hay duda ni debe haber quien lo impida. Que esa obra esté causando daños a la colonia Alameda es un tema que debe resolverse de otra forma. Deben buscarse las alternativas para que las consecuencias no sean graves ni sigan dañando viviendas. Eso no está en discusión. Hay un problema que atender: salvar la laguna. Luego, hay que dragar. Surge otro problema: se inundan y debilitan viviendas: entonces hay que reforzar y hacer obras que eviten más afectaciones. Entendido lo anterior, hay que reconocer que, pese a las grosería con que fue recibido el gobernador, mostró su lado conciliador y mesurado, ofreciendo intervenir para tomar decisiones de respaldo a los afectados, postergando unas semanas los trabajos de dragado. Dijo bien el gobernador: “La Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca) viene a atender una petición que se le hizo, no están actuando de manera unilateral y lo están haciendo con mucha capacidad técnica y con una visión para que no haya afectaciones colaterales”. Por eso reiteró su reconocimiento a la capacidad técnica, la responsabilidad y el apego a la norma de la Conapesca, cuya dependencia federal ha generado desarrollo en acuacultura y maricultura en la entidad. Y ofreció que ante las condiciones de inestabilidad estructural de las viviendas en la colonia Alameda e independientemente de lo que vaya a pasar con el dragado de la laguna, se debe poner atención a esta situación vulnerable. Y envió con mayor prudencia el mismo mensaje que el enviado de Conapesca: “…la Laguna de Cuyutlán se encuentra muy dañada, en donde lamentablemente las acciones antropogénicas y la falta de vigilancia ha permitido el estado tan complejo…”. Hay que salvar la laguna, pues. Hace daño lo que comen de allí. Se está muriendo la laguna. Hay que dragarla. Y a un tiempo hay que impedir que los vecinos de la Alameda pierdan su patrimonio. Pero hay maneras de pedir. Y hay formas de atender. Que ambas partes entiendan eso o a todos nos carga el carajo.
DISCRIMINACIÓN VELADA. Cientos de comentarios en contra han desvelado el repudio de miles de usuarios del transporte público a la iniciativa aprobada arbitrariamente – porque debió consultarse a los ciudadanos todos en foros y luego autorizarla el Congreso del Estado-, para señalar asientos “naranjas” en los camiones a los que solo deben acceder mujeres. Un verdadero golpe contra el sexo masculino. Una indiscutible evidencia de la más brutal discriminación en que incurren algunas feministas desorientadas, como la que presentó esa propuesta a todas luces injusta e indebida. Esa idea exhibió como inútil a nuestro sistema de justicia penal, toda vez que la que promovió eso dejó ver su desconfianza ante los agentes del ministerio público y los jueces, a los que tácitamente declaró incompetentes para sancionar una conducta inapropiada cometida contra alguna usuaria del transporte. Quien llevó la iniciativa ante la infuncional secretaría de Movilidad, mandó un terrible mensaje: las feministas no confían en las autoridades judiciales, porque saben que no les harán justicia si denuncian acoso o agresiones en los carros del servicio público. Prefieren aislar a las mujeres de su contacto con los varones. Lamentabilísima acción que confirma además que en materia de feminismo y de equidad de género, les falta leer y conocer mucho. Siguen siendo ignorantes en el tema. Se sabe, por otra parte, que un grupo numeroso de obreros, estudiantes y profesionistas varones, acudirán ante el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación a interponer una queja. Francamente nos parece un retroceso pintar de colores los asientos en una sociedad donde la peor manera de defender, es ofendiendo la inteligencia de los ciudadanos.
POR HOY, BUEN DÍA.

 

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