Quod scripsi, scripsi Horacio Archundia LOS CUARENTA AÑOS DE LA ALCALDESA.

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Cuarenta años cumplió la presidente municipal, Gabriela Benavides Cobos, el domingo 12 de noviembre. Para festejarla, más de mil personas se congregaron el viernes en una comida cuya algarabía se prolongó hasta bien entrada la noche. La convivencia fue un éxito, hay que decirlo, y produjo escozor, naturalmente, en muchos de los detractores de la edilesa, que le reprocharon las fallas de su gobierno. El caso amerita, – como sea- un breve reflexión. Y es esta: cuando ha llegado a la madurez personal, cuando ha alcanzado la plenitud en todos los sentidos, está la presidente municipal en una situación de alto impacto personal que le pone en la disyuntiva de elegir, por una parte, su permanencia en las filas del Partido Acción Nacional donde, francamente, una buena parte de los más acreditados militantes no la aceptan, y por la otra decidir qué buscará por el PAN o por el Partido Verde, -donde la han cobijado evidentemente-: una diputación federal o un escaño en el Senado, opción ésta última asaz difícil si recordamos que su jefe político actual, Virgilio Mendoza – que no es panista-, aspira precisamente a ser senador. En tanto decide el camino a seguir, no hay que perder de vista que Benavides llegó a los cuarenta años con una hoja curricular sorprendente para su edad: funcionaria del poder judicial, colaboradora del Congreso del Estado, secretaria del Ayuntamiento, regidora, diputada local y alcaldesa. Todo en 17 años en el ámbito público, lo que la convierte en una de las mujeres más influyentes y mejor empoderadas – por usar el término en boga- en la entidad. Ante la multitud que se aglutinó en torno suyo en la comida del viernes para festejarla, hay que destacar que la primera edil tiene a su favor todavía un saldo interesante de popularidad que la pone a pesar de sus virulentos opositores, en la senda de la elección del año próximo. A casi veinte años de su incursión en la vida pública – la mitad de su existencia dedicada a la cual-, Benavides está lista y dispuesta a dar batalla en el proceso que se avecina. Apenas a dos meses de que tenga que separarse del cargo y con un capital político indiscutible a pesar de los desaciertos de algunos de sus funcionarios que lejos de ayudarle la perjudican, la presidente municipal figurará, a no dudarlo, en las boletas de la siguiente elección, con grandes posibilidades de salir nuevamente victoriosa. Se vale decir: al tiempo.
MARTHA SOSA, VEINTE AÑOS DESPUÉS. Como en las célebres novelas de Alejandro Dumas, – “Los Tres Mosqueteros” y “Veinte años después”- Martha Sosa está puesta para dar una gran batalla el año próximo en un proceso electoral que puede ser su despedida de la política y en el que mostrará si conserva la garra y las fortalezas que tuvo cuando en 1997 le ganó la presidencia municipal a una figura de incuestionable fuerza regional: Cecilio Lepe Bautista. Sosa Govea, un ícono del panismo en el occidente mexicano, – primera mujer panista que ganó una alcaldía en los Estados de Jalisco, Colima, Michoacán y Nayarit-, ha sido precisamente alcaldesa, dos veces diputada local, diputada federal y senadora de la República, y ha dejado una estela de honradez incontrovertible que la pone en la mira de su partido como el perfil más fuerte para buscar nuevamente la presidencia del ayuntamiento. El PAN, en manos de dirigentes rabones, grises, en los últimos años, se ha exhibido como un partido invadido de inmaduros y torpes, incapaces de conservar ya no las victorias obtenidas, sino el control de las mismas. Habiéndolo tenido todo, lo han perdido casi todo por las confrontaciones tribales, por los enfrentamientos estériles que todo lo enrarecen y lo complican. Artífice de esas riñas políticas en las que ha habido numerosos heridos y varios muertos electorales, es el senador Jorge Luis Preciado, que sin embargo sigue teniendo un innegable poder y un gran número de seguidores en el Estado. Si el Senador Preciado y la diputada Martha Sosa consiguen llegar a los consensos que requiere quien aspire a ganar, la lucha entre el PAN y sus partidos aliados contra el PRI y los suyos, será de antología y de tal forma que en este momento es impredecible el triunfo para nadie. Pero queda clara una cosa: si hay alguien que en el PAN pueda dar batalla sin mucho riesgo, esa es Martha Sosa. Desafortunadamente los jóvenes de Acción Nacional no pudieron descollar, no lograron crecer lo suficiente en el ánimo de los ciudadanos. Sobre los que han escalado algunos peldaños se eleva la figura de la legisladora porteña que sigue encabezando los soldados del PAN en las disputas por el poder en la entidad. Desde el poder estatal se identifica a Martha Sosa como el único caudillo panista al que hay que temerle en lo electoral y al que se le respeta en todos los sentidos por la agudeza de sus señalamientos y la claridad de sus discusiones como opositora. Los demás son enanos de la política que juegan a hacerla. Por ello, no es extraña ni es necia la declaración que Sosa Govea le hizo al brillante reportero Jesús Lozoya Baeza, a quien le dijo que no está buscando la candidatura, pero si su partido le pide participar, va a contender con la intención de ganar para luego retirarse de la política. Ahora tiene Martha Sosa un reto, tal como el personaje de las famosas novelas: ver cuántos de los que le acompañaron en aquella gran lucha están dispuestos a seguirla, y a cuántos más puede conquistar para apoyarla. Por ahora está confirmado que Martha Sosa está en el ruedo, y no es fácil que cualquier gallo le gane. Eso debe quedarles claro.
POR HOY, BUEN DÍA.

 

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