Quod scripsi, scripsi Horacio Archundia EL ESTADIO LÓPEZ MATEOS.

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El Cronista de la Ciudad reconoce la trayectoria que como instructor de futbol ha desarrollado por más de cincuenta años el señor Rigoberto Reyes Zepeda. Aplaude esa tarea y la encomia como digna del bien general. Pero el hecho de que para homenajearlo hayan decidido en el cabildo retirar el nombre de un presidente que en la peor tragedia de nuestra historia estuvo de nuestro lado y benefició como nadie a Manzanillo, es un yerro que el ayuntamiento debió evitar. Es una verdadera lástima que se vaya contra nuestra historia por cumplir el capricho de una o dos personas que manipulan evidentemente a la presidente municipal que al final de cuentas consiguió convencer a los despistados regidores del PRI y sus aliados para autorizar el cambio de nombre que nos parece indebido e irrespetuoso. Por muchos méritos que tenga nuestro dilecto futbolista local, no hay punto de comparación entre lo que López Mateos aportó a Manzanillo y lo que ha hecho el hombre cuyo nombre podría ser rotulado en el frontispicio del edificio. Un día, ayuntamiento habrá que reconvenga esa decisión. Esperamos verlo.
SOBRE LAS CANDIDATURAS CIUDADANAS. El camino de las candidaturas independientes no está caminado – aunque se halle abierto- en el Estado de Colima y eso lo sabemos todos. Hubo dos o tres intentos en elecciones recientes, sin que quienes contendieran recibieran el respaldo del grueso de la sociedad. Las reformas que, sin embargo, propuso a la Legislatura del Estado el gobernador Ignacio Peralta, ampliaron las posibilidades para miles de ciudadanos, toda vez que redujeron significativamente los requisitos para que cualquier persona se registre y participe con absoluta libertad. La participación de los colimenses en los procesos jurídicos denominados iniciativa popular, referéndum y plebiscito, por ejemplo, reglamentados hace ya muchos años, no han sido utilizados como se debe, porque las protestas de los ciudadanos se han concretado a los comentarios en redes sociales y no han ido más allá del repudio hacia muchos políticos. En ese sentido, y solo después de la incursión decisiva de dos políticos de talla nacional, que se han hecho famosos por sus triunfos como ciudadanos y porque han aplicado medidas impactantes en el desempeño de sus funciones, – el Bronco, gobernador de Nuevo León, y el diputado jalisciense Pedro Kumamoto-, la elección del año próximo, reflejará al fin la intervención de los ciudadanos y permitirá que los propios electores valoren su apoyo hacia quienes participen. A todos nos quedará claro que algunos de los que se registren harán el ridículo, unos porque no tienen los suficientes simpatizantes, otros porque no cuentan con recursos para movilizarse, muchos más porque son meros locos que juegan a ser políticos, ajenos a una realidad pasmosa: para hacer política en nuestros tiempos, desafortunadamente, hay que tener dinero y equipos de trabajo sólidos y dinámicos. Hay que tener estructura, ideas, planteamientos, relaciones, proyectos creíbles y apoyo de mucha gente. Las candidaturas ciudadanas no deben ser para los ocurrentes ni para los deschavetados, que abundan en el “ambiente” político. Quien aspire a postularse por la vía independiente no debe tener “cola que le pisen” ni debe lanzarse a vituperar a los contrincantes nomás porque sí. El candidato ciudadano que esperamos los ciudadanos – valga la redundancia-, debe ser un individuo capaz de convencer por la decencia de su persona, por la honestidad de su vida y por su servicio a la sociedad. Si se involucran o registran personajes cuestionados, locos electoreros y payasos de campañas van a degenerar y a corromper la elección y desacreditarán seriamente el proyecto de la participación ciudadana independiente en los procesos electorales futuros.
ARBOLES CENTENARIOS EN RIESGO. Frente a la Escuela Secundaria “Pablo Latapí”, existe un terreno en el que sobreviven un centenario zalate y varias primaveras de gran alzada. Todos constituyen un bellísimo espacio que bien pudiera ser utilizado para la construcción de un centro recreativo familiar en el que, desde luego, se conserven esos árboles que son, por cierto, los más antiguos que se conservan ya del viejo Ejido de Salagua, cuyas parcelas han sido invadidas por la mancha urbana. Hace ya más de año y medio solicitamos en una publicación de Facebook, la intervención de los miembros del Cabildo para que el ayuntamiento adquiriera el terreno e impidiera que los árboles fueran derribados. Siguen en pie, pero resulta que ya los propietarios lo ofrecen en venta. Esperamos que alguien del ayuntamiento intervenga y busque la manera de comprarlo para darle un uso que permita el cuidado y la protección de esos maravillosos, centenarios, laboratorios de vida y de oxígeno, en esta ciudad que cada día pierde grandes porciones de sus reservas naturales.
POR HOY, BUEN DÍA.

 

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