Interfiere ruido en el océano con la reproducción de las ballenas: estudiante

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*Miriam Llamas es estudiante de la Facultad de Ciencias Marinas de la UdeC.

Los cantos de las ballenas jorobadas, que emiten para cortejar a las hembras, evolucionan conforme pasa el tiempo. Identificar estos cambios y su estructura es el tema de estudio de la estudiante de Oceanología de la Universidad de Colima, Miriam Llamas González, quien participó en las dos últimas expediciones a la Isla Socorro gestionadas por la Facultad de Ciencias Marinas de la Universidad de Colima.

En entrevista, dio a conocer en qué consiste su investigación: mediante estudios comparativos, se puede saber cómo evoluciona el canto y sus cambios. Ella explicó que el canto de las ballenas jorobadas consiste en una serie de sonidos que se repiten en secuencia.

“Este canto se conforma por sonidos pequeños, denominados unidades que, al repetirse muchas veces, conforman frases. Una frase que se repite un número variable de veces, conforma ‘temas’. Finalmente, una canción es el conjunto de varios temas”, explicó la estudiante Llamas González.

Al final, continuó, “queda una especie de partitura con sonidos que se repiten cíclicamente. En muchas ocasiones, una sesión de canto de ballena jorobada puede durar hasta tres horas o más de siete”.

Miriam Llamas también está interesada en cómo afecta el ruido de la zona costera del Puerto de Manzanillo los cantos de la ballena, en comparación con los cantos emitidos en el Archipiélago Revillagigedo. Y también realizó un registro de estos datos en los viajes de estudio.

“Un disturbio puede hacer que cambie el canto o que se callen las ballenas”, señaló. “Como el canto lo usan para reproducirse, el ruido puede interrumpir el cortejo y se interfiere con su reproducción, lo que origina que el siguiente año no haya crías”, planteó la estudiante.

Como elemento indispensable para estos estudios preliminares, Miriam usa un hidrófono para registrar los cantos. Éste lo sumerge en el océano y, conectado a una grabadora, registra los cantos.

“En esta isla, tan sola y silenciosa, donde no hay nada más que una base naval, a una ballena macho que se mantuvo sumergida porque estaba cantando, pudimos escucharla sin el hidrófono”, recordó emocionada.

Dijo que su canto traspasó el agua y todos pudieron escucharlo en la superficie: “La ballena, debajo de nuestra lancha, emitió un sonido de una intensidad sorprendente. Fue una experiencia increíble”, continuó.

Dijo que en Manzanillo habían escuchado ballenas, pero que siempre habían creído que el medio de propagación era solamente el agua, sin que el sonido pudiese traspasar el medio acuático.

Miriam Llamas integra el grupo de investigación de Mamíferos Marinos de la Facultad de Ciencias Marinas (GIMM) y concluye este año sus estudios de Oceanología. Asegura que continuará con sus estudios comparativos en un posgrado, y que a través del Decreto del Archipiélago de Revillagigedo, se podrán intensificar las investigaciones con mantarraya y ballena jorobada.

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