Quod scripsi, scripsi Horacio Archundia YULENNI: DEL DICHO AL HECHO.

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Apenas en su segundo informe de gobierno se había ido de boca la alcaldesa villalvarense Yulenni Cortés presumiendo que la eligieron “para cambiar la historia del municipio” y ya ayer se le plantaron los trabajadores exigiéndole el pago de aguinaldos que, conforme a la ley, debió depositarles precisamente este veinte de diciembre sin que lo hiciera su tesorero. La que ha sido calificada como la peor presidente municipal del Estado y la menos apreciada en aquel municipio, se dijo entrega en “dar más resultados a la población”, cosa que evidentemente no está haciendo. Envuelta en escándalos de corrupción por obras malhechas en las que literalmente se ha tirado dinero público entregado a manos de constructores ineptos evidentemente protegidos por ella, la presidente municipal del municipio villalvarense no haya cómo salir del atolladero. Alguien le hizo la pregunta de rigor sobre su cercanía con el senador Jorge Luis Preciado y con el honesto líder de facto del PAN, Enrique Michel, y contestó con tino: los panistas saben unirse y llevar la fiesta en paz cuando se ocupa. Cosa también falsa, pero al menos ella sostuvo la estrategia de no golpetear a la inhábil dirigente Julia Jiménez, cuestionadísima al interior del PAN e impuesta por un tribunal en una dirigencia donde no durará mucho como operadora política. Por eso, la alcaldesa reveló que doña Julia “no los ha mandado llamar”, lo que exhibe la falta de inteligencia de Julia cuando se aproxima una elección concurrente nacional en la que los caprichos personales deben quedar de lado en aras de ofrecer resultados en las urnas. Cerró sus declaraciones Yulenni fanfarroneando sobre las presuntas bonanzas de la comuna que encabeza, que no se ven por ningún lado. Nunca como ahora había estado Villa de Alvarez en mayor crisis de inseguridad y de inestabilidad administrativa, cultural, financera y polìtica. Del dicho al hecho hay mucho trecho, reza el refrán y Yulenni está incurriendo justamente en eso: habla mucho y cumple poco y pretende hacer creer que andan bien las cosas en su administración cuando a todas luces se percibe un caos lamentable.
OBRAS EN SANTIAGO. Ayer hicimos, de propósito, un recorrido por Santiago para conocer las obras que ha ejecutado el ayuntamiento en encabeza Gabriela Benavides en esa población. La pavimentación en concreto hidráulico de las calles Galilea, Primaveras, 28 de Agosto, Loma Bonita, 16 de Septuembre, Margaritas, Torremolinos, Valle de las Palmas y Reforma en distintas colonias de esa localidad, permiten apreciar que en este trienio le asignaron considerables recursos a ese pueblo beneficiándolo significativamente contribuyéndose así al progreso general. Podrá decirse que hay carencias, sin duda, como en todos lugares, pero no puede acusarse a la alcaldesa de haberlos abandonado. El año que viene se tienen programadas tres calles más y eso se llama procurar calidad de vida a los habitantes de una región. A Santiago, en suma, no le ha ido mal con Benavides.
APUNTES HISTÓRICOS. ALGO SOBRE LA PEDREGOSA. Para continuar la ampliación de lo que hace ochenta años se llamaba Calle de Ponciano Ruiz, – en honor del primer presidente municipal y conocido empresario y filántropo de nuestro puerto-, se decidió abrir el cerro de la Ciudadela, como se llamaba entonces y se trazó lo que hoy es la Calle de Felipe Carrillo Puerto en los años treinta del siglo pasado. Entonces, con los años, se hicieron diversos avances hasta llegar al conocido sitio del “Triangulito” donde hoy está el monumento del prócer yucateco que le da nombre a la calle. A partir de esa pequeña intersección de calles, comienza la que ahora se llama Calle de Joel Montes Camarena en honor de un capitán porteño que se dejó hundir con el barco que comandaba en momentos de dificultades. Pues en ese cruce de vialidades comienza precisamente La Pedregosa, popularísimo barrio de la ciudad que debe su nombre al cascajo o pedreguera que se usó para terraplena la orilla de la Laguna de Cuyutlán para ampliar los terrenos habitables de nuestra ciudad. Las piedras o el cascajo con que se terraplenó esa calle fueron justamente los que sacaron del Cerro de la Ciudadela cuando se prolongó la Calle de Ponciano Ruiz – hoy Carrillo Puerto-. La Pedregosa, primero fue una zona casi deshabitada por cuya brecha se iba a Campos bordeando la laguna. Luego se fue poblando y finalmente hasta ese rumbo de Manzanillo fueron trasladadas las casas públicas o prostíbulos dando nacimiento a uno de los lugares más animados del puerto en el que se han escenificado igual verdaderos dramas que estremecedoras historias. Allí operaron y alcanzaron nombradía los famosos “b ules” o congales en los que se divertían igual los marinos o forasteros que los lugareños y en los que se tejieron igual romances que desdichas. Algunos de ellos como la Quinta de las Rosas o mucho más antes el Cairo, adquirieron fama en el litoral del Pacífico por la belleza de sus hembras y por la cantidad de servicios que ofrecían. Particularmente fue famoso el primero, regenteado inicialmente por una legendaria madrota del viejo Manzanillo: Esperanza Chacón Rolón, y luego por uno de sus hijos, Juan Dunpont Chacón, quien le dio auge y reconocimiento al lugar convirtiéndolo en la sede de un llamativo carnaval y en el sitio de reunión y de diversión más sofisticado y llamativo del estado y de la región. Con los años, la Pedregosa permaneció activa, pero desaparecieron sus más representativos burdeles. Ahora solo existen unos cuantos cada vez con menos clientes porque, a decir verdad, la prostitución tomó giros insospechados en muchos negocios del moderno Boulevard Costero Miguel de la Madrid.
POR HOY, BUEN DÍA.

 

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