Quod scripsi, scripsi Horacio Archundia SOBRE EL TEMA DE PENSIONES.

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Hemos visto las protestas de miles de trabajadores de la burocracia que se oponen a la reforma del sistema de pensiones. El repudio tiene un sentido lógico: si bien es verdad que a los trabajadores que ya están inscritos y en proceso de jubilación no se les aplicará la nueva ley, de aprobarse esta, también es cierto que de autorizarse, deberán someterse a un nuevo esquema al que no está acostumbrada la burocracia mexicana: prolongar el período de jubilación tomando en cuenta la edad y no los años de servicio. Es decir: ahora es posible jubilarse después de trabajar veintiocho años en los casos de las mujeres y treinta en los de los hombres. De ese modo hay trabajadores que entraron a las dependencias públicas a los quince o dieciocho años y saldrán pensionados antes de los cincuenta años. Con el nuevo sistema se propone que todo mundo se jubile a los sesenta años de edad, sin tomar en cuenta el número de años de servicio. La pretensión suena cruel y es desalentadora. Pero si analizamos de fondo el problema que entraña esta reforma, entenderemos lo que contiene de positivo. De aprobarse el sistema reformado, todos los trabajadores deberán esperar, – con excepción de los que padezcan una enfermedad crónico degenerativa como diabetes, cáncer, etcétera-, a cumplir los sesenta años para retirarse. Al hacerse de esa manera, se permitirá que haya un respiro económico significativo en la administración del sistema de pensiones que está colapsado por deudas contraídas en los sexenios pasados. Habrá menos pensionados y menos peligro de quedarse sin recursos para el pago de cientos de pensiones que se mantienen. Esto es: el gobernador está arriesgando su fortaleza política en aras de salvas las finanzas del Estado, porque cada año son decenas de trabajadores que se jubilan, de suerte que ya suman miles los pensionados a los que hay que pagarles. De continuar así, será insuficiente el presupuesto del Estado para sostener obras y servicios, porque deberá usarse en su mayor parte en el pago de salarios y pensiones. Es un paso político difícil, desde luego, que compromete electoralmente el proyecto del gobernador, pero en materia económica es un acierto que se reproduce de los sistemas europeos donde se procede a jubilar a las personas de acuerdo a su edad y no a su trayectoria. Es un tema largo, que dará muchas horas de debate aún.
UNA MUJER AL OSAFIG. Indira García Pérez fue designada el miércoles titular del Órgano Superior de Auditoría y Fiscalización Gubernamental. La abogada no es la primera mujer en dirigir el órgano supervisor de la administración pública en la entidad. García Pérez viene de ser comisionada del Instituto de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales (Infocol y no es para nada una novata. Es Licenciada en Derecho por la Universidad de Colima y cuenta con dos maestrías, una en Derecho Corporativo cursada en la Universidad UNIVER plantel Colima, y la segunda en Educación, Innovación e Investigación, cursada en la Universidad Multitécnica Profesional. Antes de ocupar su cargo en el Infocol, fue Coordinadora Jurídica en la Contraloría General del Estado, teniendo entre sus funciones investigar, sustanciar y realizar proyectos de resolución de procedimientos administrativos de responsabilidades de servidores públicos del Gobierno del Estado de Colima. Es decir: sabe cuáles son sus obligaciones y tiene experiencia en el ramo. Ahora estaremos atentos a su desempeño, toda vez que, como hemos apuntado antes, el Osafig ha sido asaltado políticamente por las mayorías legislativas de los últimos tiempos que lo han convertido en su parcela de negociaciones, llegando a perdonarles faltas gravísimas a funcionarios corruptos y sinvergüenzas, a cambio de componendas políticas y de aprobaciones de normas y acuerdos desventajosos para la sociedad. Si hay una dependencia donde se cocinan vaquetonadas, esa ha sido el Osafig desde hace décadas, cuando se llamaba Contaduría Mayor de Hacienda. En vísperas del proceso electoral, en que se tendrán que poner de acuerdo las facciones políticas, se pondrá a prueba la honradez y la experiencia que parecen caracterizar a la señora García Pérez. Veremos de qué madera está hecha cuando le pidan perdonar bribones.
EL BUEN GESTO DE LA ALCALDESA. Uno de los principales problemas que aqueja a la sociedad mexicana, es la cantidad de ancianos desvalidos. Muchos de ellos se ven precisados a trabajar en tiendas departamentales, empacando mercancía para ganar algunos pesos. En lo particular esto nos parte el alma. Nos parece que no se ha generado aún la cultura del amor real a los viejos y se les manda a trabajar largas jornadas de pie, causándoles daños físicos cuando debieran estar en sus casas, descansando o practicando alguna actividad lúdica que los distraiga y les haga más llevadera la vida que les queda. El martes, la presidente municipal, Gabriela Benavides, y el regidor Enrique García Pérez, hicieron un recorrido que enterneció a quienes lo presenciamos: acudieron a todas las tiendas departamentales y les entregaron un sobre con un apoyo económico a cada uno de los “cerillos” de edad avanzada, como una cooperación del gobierno municipal para que en esta temporada decembrina puedan pasarlo mejor. Un buen gesto de la alcaldesa y del regidor, sin duda.
APUNTE HISTÓRICO. EL AEROPUERTO DE PLAYA DE ORO. El primer servicio aéreo comercial con que contó Manzanillo se inauguró en agosto de 1937. Se hizo el viaje inaugural entre la ciudad de México y nuestro puerto, con un recorrido larguísimo que contemplaba escalas en la ciudad de Colima, así como en las de Morelia, Apatzingán y Coalcomán, Michoacán. Hemos de asentar el nombre del empresario que por cierto dejó muchos amores truncos en Colima, Don Carlos Panini, caballero que gozó de mucha estimación entre los colimotes que se dieron el gusto de tratarlo. El campo de aviación que había en aquella época se encontraba en tierras del Ejido de Salagua, que operó hasta el año de 1973 en que siendo gobernador el profesor Don Pablo Silva García gestionó la construcción y consiguió la inauguración del moderno aeropuerto que ahora tenemos en las inmediaciones de la Playa de Oro, cuyo nombre han adoptado las autoridades de comunicaciones para denominarlo. El aeropuerto de Playa de Oro fue obra del gobierno de Don Luis Echeverría. A raíz de su construcción, Manzanillo tuvo mayor afluencia de turistas, empresarios y personajes importantes de la vida pública mundial. El aeropuerto significó uno más de los varios pivotes del progreso de la región.
POR HOY, BUEN DÍA.

 

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