Garantizar el derecho de voz de niñas, niños y adolescentes, es una prioridad de la Procuraduría del Municipio de Colima

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• PROCUNNACOL), resguarda a una persona menor de edad, explotado por su mamá laboralmente a través de la mendicidad.
La Procuraduría de Protección a las Niñas, Niños y Adolescentes del Municipio de Colima (PROCUNNACOL), llevó a cabo el resguardo de una persona menor de edad que era explotado laboralmente por su mamá, a través de la mendicidad, en complicidad con su papá y que gracias a la detección del Desarrollo Integral de la Familia que encabeza Azucena López Legorreta, en un trabajo coordinado con el programa de Protección y Atención a las Niñas, Niños y Adolescentes (PANNAR), un adolescente de 14 años, logró salir del ambiente de violencia y explotación en el que se encontraba.
Lo anterior, fue dado a conocer por la Procuradora de PROCUNNACOL, Lupita García, quien describió que en este caso particular, durante las investigaciones, fue el menor quien clamó ser rescatado de la situación que vivía, toda vez que se estaban violentando sus derechos, porque no solo se protegen, si no que “en la Procuraduría, garantizamos el derecho de voz de la infancia y adolescencia” porque es una prioridad tanto de la Procuraduría, como del Ayuntamiento de Colima que preside Leoncio Morán Sánchez y del DIF Municipal Colima.
El resguardo de este menor de edad se pudo llevar a cabo tras la orden de protección librada por la Juez Auxiliar en Materia Familiar, previa solicitud de ésta Procuraduría, tras acreditar con pruebas las violaciones a los derechos del menor de edad, entregándolo de manera temporal con sus abuelos.
Explicó la Procuradora, que en este caso, el adolescente tenía cargas que a su corta edad no le correspondían, como es la manutención de sus padres a través de la mendicidad, a lo cual era obligado principalmente por su madre, a la atención de ambos progenitores en sus enfermedades, labores del hogar, entre otros.
Dijo que es muy lamentable que cuando estos niños, son retirados de sus progenitores, su mayor lamento es “ahora quien me va a mantener”, cuando un niño, niña o adolescente, no debe ser factor de manutención en una familia. Concluyó.

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