La desinformación cómo arma en contra de la Transformación en Colima

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Durante los últimos meses, el pueblo de México ha sido testigo de las duras “críticas” (que no son mas que ataques disfrazados de nota periodística) a las que se ha enfrentado el Gobierno de México, distintos representantes populares y funcionarios en general, como si el ataque, la desinformación o la agresión, mejoraran la situación actual. Colima no se ha quedado atrás, desacreditando a quienes trabajamos para la cuarta transformación, como si eso impidiera que la misma se diera tarde o temprano.

Contrario a eso, los colimenses somos bombardeados todo el tiempo por “notas” manipuladas por ciertos políticos y políticas que ya todos los ciudadanos identifican perfectamente. Desde mi perspectiva, lo único que pasa es dichos actores se definen cada día mas, demostrando, con distintas actitudes negativas que se oponen a los valores morales (antivalores), que lo único que hacen bien, (además de usar el erario público para tergiversar la información a través de unos cuántos medios) es desacreditar a las y los funcionarios públicos que se dedican a trabajar cada día más por Colima y por México, pues se han dado cuenta que poco a poco tienen menos acceso al manejo del dinero del pueblo y a otros privilegios que son de todos y todas las mexicanas.

La mayoría de los Colimenses, queremos gente distinta a eso, gente que se destaque por su trabajo, por su entrega y sobre todo, por sus valores y amor al estado. Estamos cansados de chismes y de ver como se intenta desacreditar a otros y otras en lugar de ponerse a trabajar cada uno desde dónde le corresponde y con todos los valores que ello requiere.

Tratar de opacar a otro por medio de mentiras es un acto soez y villano que se usa solo por algunos cuándo existe mucha desesperación por mantener el poder, poder al que tenemos derecho todas y todos de formar parte, siempre y cuando, cómo bien lo dice el Presidente Andrés Manuel, se use para ayudar a otros.

En Colima no ha existido alternancia política, el poder siempre ha estado entre unos cuantos, pero ya es tiempo de que no solo al resto de las y los ciudadanos se nos de la oportunidad, sino de que las mujeres saldemos esa deuda histórica de representación que se nos debe, que se nos deje de decir que si avanzamos en la política, en los negocios, en los estudios, es solo por qué de seguro “hicimos algo turbio o sexual” para llegar ahí, cómo si por nuestros propios méritos no pudiéramos llegar a dónde nos propongamos, ya basta de menoscabar o anular el reconocimiento a los derechos políticos de las mujeres.

El triunfo de Andrés Manuel López Obrador en las urnas, sabemos que tiene detrás un gran trabajo de distintos sectores del País, que al unirse y trabajar por una causa sólida (el Bienestar de las y los mexicanos y la lucha contra la corrupción) tuvo como resultado: mujeres en las Secretarías de Estado más importantes del país (Bienestar, Del
Trabajo, Economía, Segob, Energía, Función Pública), empresarios al frente de cargos importantes y de decisión (anteriormente se usaban los cargos públicos para después convertirse en empresarios), indígenas en puestos de elección popular, feministas en cargos estratégicos y podría seguir, pero a lo que quiero llegar es, a que hoy, cada perspectiva es importante para sumar al desarrollo y Bienestar de México.

Eso es lo que queremos hoy los y las Colimenses, una mujer o un hombre que tenga la capacidad y el valor de sobresalir por incluir a todos estos sectores, de generar esa unidad y no de separar para conseguir sus propios intereses (o los de unos cuantos), que brille por su trabajo y no por cuántas notas compre al día para desacreditar al prójimo.

Afortunadamente tenemos un “instinto certero” como dice el Presidente, nos hemos dado cuenta de que un partido no define a una persona, que no es la política la mala, sino las personas que hacen buena o mala política, o partidos que distorsionan los valores y los convierten en sus cimientos y en su actuar diario.

Esta pandemia, además de exigirnos estrategias de salud basadas en la ciencia y no en la política, nos demanda abrir camino hacia la unión y la solidaridad, no solo en los modelos de economía, sino en nosotros como mexicanos, estemos en la trinchera que estemos. A los colimenses nos toca unirnos pero con el pueblo, no desvincularnos de las necesidades y carencias que se viven día a día.

Pareciera difícil dicha unidad, porque todos venimos de lugares y necesidades distintas, del sector empresarial que por mas pequeño que se le vea ha servido para mover la economía local, nacional y mundial, de la lucha social, que ha mantenido vivos los reclamos de distintos sectores de la sociedad, de la sociedad en general, que es finalmente la auditora inherente de las formas de hacer política, de la función pública (federal) y su presencia en los estados que se ha vuelto un verdadero termómetro de las necesidades que viven también los colimenses y han trabajado para que el recurso llegue directo al pueblo sin pasar por manos de quien por años ha rasurado este recurso impidiendo que llegue completo.

Al final, tengamos en cuenta que, desarticulados (enojados unos con otros) podemos abrir la puerta a que los corruptos regresen, a que los que han vivido del dispendio del erario público y que se han quedado con las demandas del pueblo en un cajón de su escritorio.

Como ciudadanos nuestra obligación es participar y preguntarnos por el interés común. ¡Seamos una sociedad solidaria!. Basta de ataques, bienvenidos los compromisos y la unión que nos hará a todos y todas salir adelante.

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