Aspiro a dejar una universidad mejor de la que recibí: Rector

Christian Torres Ortiz Zermeño, rector de la Universidad de Colima, señaló que se visualiza enfrentando retos para la educación superior del país y dejando una mejor universidad.

De cara a los próximos cuatro años de su segundo periodo como rector, abundó que “nos visualizamos mejorando y enfrentando retos muy importantes para la educación superior de nuestro país (…) haciendo alusión a los cuatro años y meses que me quedan como rector aspiro a dejar una mejor universidad de la que recibí y si eso lo logramos, con el equipo de trabajo que somos en la Universidad de Colima, creo que estaremos a la altura de las circunstancias, siempre enfrentando retos, enfrentando vicisitudes pero con un criterio fundamental que es mejorar las funciones sustantivas de la Universidad y en todo lo que hace la Universidad de Colima”.

Abundó que cada semestre llega muchos estudiantes de movilidad internacional y nacional, “el año pasado, con un vínculo que logramos con algunas asociaciones del estado de California, recibimos a 14 jóvenes que se denominan ‘dreamers’, porque parte de los requisitos para resolver su situación migratoria es que salgan y regresen a Estados Unidos, pero solo pueden salir a una institución educativa de buen nivel en donde se les da un curso de cultura y cosas que tienen que ver sobre México”.

Agregó que “nos fue tan bien que las organizaciones que lo hicieron se quedaron con un buen sabor de boca y vamos a recibir 34 jóvenes más en las próximas semanas y otro grupo igual de grande a principios del año que viene”.

Con esto, afirmó, es que la Universidad de Colima va a empezar, en el tema de internacionalización, también a ir por ese camino.

Al ser cuestionado sobre el impacto que tiene la UdeC en la sociedad a 84 años de su fundación, el rector aseguró que es un impacto determinante.

Aclaró que al referirse a sociedad se centra en el estado de Colima, indicó que “difícilmente se pudiera explicar la historia moderna de Colima sin la universidad; es un impacto determinante, transcendental pues lo vemos en cada proceso de ingreso a la universidad, ya que diría que no es un proceso de ingreso académico, sino que es un proceso de ingreso social, porque las familias, en su gran mayoría, quieren que sus hijos, sus hijas, estén, estudien y, si se puede, trabajen en la Universidad”.

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