Quod scripsi, scripsi Horacio Archundia LA UTEM: DECISIÓN SALOMÓNICA.

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No le queda ya duda a nadie de que el Rector de la Universidad Tecnológica de Manzanillo, Humberto Uribe Preciado, cometió serios errores que provocan la polémica sobre su exigida destitución en la casa de estudios. Uribe ha mostrado mano dura y ha incurrido en una imprudencia imperdonable: no acepta ayuda de nadie; es arbitrario y es autócrata. Su palabra es ley y no permite que nadie le contradiga. Eso motivó los primeros roces con un grupo de maestros – trece solamente- con unos cuantos alumnos – 25 o 30 de más de 1200-, y con algunos grupos sociales que lo cuestionan por necio. Se le hizo bolas el engrudo, como se dice coloquialmente. Y no ha dado oportunidad a nadie de resolver los problemas. Pero sobre los defectos del rector está la necedad de sus críticos. Para comenzar, el descontento es minúsculo según ha podido verse en los videos y en las fotografías del plantón que mantienen los quejosos. No llegan a cincuenta los manifestantes; en cambio más de mil cien quieren recibir clases y están ajenos al movimiento. En ese tenor, habrá que investigar con detenimiento hasta dónde es conveniente cumplir con las exigencias de un grupo minoritario y si es una petición seria de menos de cincuenta jóvenes destituir a un rector que aunque poco pragmático y apolítico parece que no está siendo repudiado por la mayoría sino por unos cuantos. El tema da para mucho, porque aquí es evidente que hay mano política e intereses electoreros en algunos que pretenden desestabilizar la Universidad con algún fin. En ninguno de los testimonios –videos, declaraciones o fotos-, se cuentan más de cincuenta descontentos. Y esto indica algo: los maestros despedidos, lejos de recurrir a la ley, han estado usando a un grupo de estudiantes para imponer que se les reinstale a fuerza. El rechazo al rector parece no ser el reclamo de la mayoría de los estudiantes de la Universidad. El problema es tribal, ya quedó claro. Por ende, si el gobernador del Estado tiene que tomar una decisión en torno al tema y esa decisión incluye el relevo del rector, entonces salomónicamente debe decidirse algo más: que ninguno de los maestros despedidos sea reinstalado. Así de fácil. Ni el rector ni los docentes cesados. Que se designe a otro rector, que no se recontrate a los maestros manifestantes y que los chicos involucrados regresen a las aulas.
EL PREDIAL, EL USO QUE QUEREMOS: sin duda que miles de familias – más de ochenta mil- se benefician con los numerosos programas que mantiene el ayuntamiento: madres solteras, discapacitados, zapatos y uniformes escolares, becas, despensas, etcétera. ¡Qué bueno que existen esos programas porque con ellos se alienta un poco el bienestar de decenas de miles! Pero leyendo ayer las declaraciones del director de Ingresos de la comuna, Jesús Rojas Fermín, informando que en nueve meses recabó la Tesorería más 156 millones de pesos, nos viene a la mente algo que no puede seguirse postergando: el buen uso de los recursos públicos, el uso adecuado de nuestros impuestos. Si quieren seguir apoyando con programas sociales, que lo hagan cuando ya se haya cumplido cabalmente con el mejoramiento del parque vehicular para la prestación de los servicios públicos, – patrullas, recolección de basura, carros para inspección, camionetas para obra pública, etc.-, y cuando se hayan reencarpetado todas las calles dañadas de la ciudad y de los pueblos; cuando inviertan dinero en reparar los edificios públicos: bibliotecas, archivos, auditorios y demás. Que destinen un porcentaje y se midan para que los programas sociales no sean la principal acción del ayuntamiento. Que privilegien los servicios y la seguridad pública –que haya casetas policíacas, bicicletas, motos y demás vehículos para incrementar rondines, que se contraten más policías-, porque el uso de los impuestos de los ciudadanos en programas sociales acaba siendo una forma electorera de conquistar simpatías políticas, cosa que siempre reprobaremos. 156 millones de pesos servirían bastante para hacer obra pública, redes de agua y alumbrado público, arreglo de calles, jardines, camellones, escuelas, bibliotecas, y para mucho más, si se utilizaran en razón del interés de todos, no de quienes reparten apoyos mediáticos.
JULIA Y SU EQUIPO. Se hizo cargo ya la ingenua diputada Julia Jiménez de la dirigencia estatal del PAN y conformó su equipo de algunos personajes que no son capaces siquiera de entrarle con seriedad a una elección. De entrada, destacan varios empleados del ayuntamiento de Manzanillo y entre esos citamos al ex secretario Alejandro Harris Valle, quien por fin logró completar el cuadro, pues no hace siquiera un mes que su esposa fue designada directora de recursos humanos en la Comisión de Agua Potable, al tiempo que él es secretario técnico en la administración municipal, de forma que ya entrados en ambiente salieron “ganones” por donde sea. El problema de doña Julia es que no sabe nada de nada y si a eso le agregamos que varios de los que le rodean son unos mentecatos de la política y otros van con la panza revuelta, pues triste panorama se avizora con una dirigencia así. El daño cometido contra el PAN es equiparable al hecho de poner un mal capitán al frente de un barco y de treparle además marineros incapaces.
POR HOY, BUEN DÍA.

 

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