Quod scripsi, scripsi Horacio Archundia NACHO, CONCILIADOR.

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Dos conflictos políticos enrarecieron el ambiente del Estado durante los últimos meses. El primero fue el franco enfrentamiento entre las dos secciones – federal y estatal- del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y el hasta ayer secretario de Educación del gobierno de Ignacio Peralta, Oscar Javier Hernández Rosas. Lo de menos ahora es recordar los motivos que provocaron la abrupta enemistad entre los dirigentes sindicales y el ex funcionario. Ya antes hemos hablado sobre el tema y sostenemos nuestros análisis sin negar ni retirar una sola palabra escrita. El problema entre Oscar Javier Hernández Rosas y el magisterio, polarizó sensiblemente el ambiente educativo, generando una situación desfavorable para el sector educativo. Las dificultades entre los dos bandos crecieron de tal manera, que el gobernador debió intervenir sentándose a petición expresa de los quejosos, solo con ellos, ausente el entonces titular del ramo educativo. Lo que haya hablado el mandatario con los manifestantes confirma una cosa fundamental: la capacidad de negociación y de conciliación del gobernador de Colima. La noche del martes, los trabajadores del sector educativo cedieron a la petición del gobernador de volver a las aulas y el gobernador por su parte, se comprometió a atender sus peticiones y a cumplirlas de acuerdo a la fundamentación legal. Se logró pues un acuerdo significativo entre el gobierno estatal y el sindicato en pugna. Sin embargo, ayer, a pesar de no habérsele solicitado así, sorpresivamente, Oscar Javier Hernández Rosas solicitó al gobernador su renuncia. En un acto de poca caballerosidad con el propio mandatario, ayer mismo algunos seguidores de los líderes sindicales, corrieron la especie de que habían logrado “correr” al secretario. Lo cierto es que se conoció desde la noche del martes, que el profesor se sintió incómodo permaneciendo en una dependencia en la que estuvo ajeno a los acuerdos tomados. Como sea, hay que destacar la voluntad del gobernador en la vorágine política desatada en el sector educativo y reconocer que consiguió meter paz donde no la había. El segundo caso merece también atención cuidadosa: el caso de la Universidad Tecnológica de Manzanillo se complicó desde la llegada del actual rector, Humberto Uribe Preciado, quien procedió a analizar detenidamente los curriculums y la formación del personal docente. Al trasponer esa etapa, consideró el funcionario que algunos de los que laboraban en la Universidad no reunían el perfil, y no por falta de capacidad o formación, sino por otros requisitos que a su juicio hacían falta para continuar el rumbo que pretendía darle a la casa de estudios. Conforme a la ley, esperó a que terminaran los plazos de los contratos cuatrimestrales de la plantilla docente y al proponerles que firmaran su recontratación bajo ese esquema, algunos profesores se negaron a hacerlo pidiendo se les basificara, según la versión oficial. Negado a aceptar esa condición, los dio de baja, provocándose entonces un conflicto de grandes proporciones que incluyó paros y huelgas estudiantiles, al involucrar los maestros descontentos a un grupo de alumnos. El problema llegó lejos. Hubo conatos de violencia, incluso. Y cuando amenazaba con prolongarse el mal, el gobernador abrió las puertas de la Casa de Gobierno a una charla de entendimiento, en la que salió airosa la razón. El rector, a quien sinceramente dicho han agraviado y ofendido, mostró una prudencia espartana, y ayer mismo el gobernador dio a conocer que los estudiantes aceptaron sus ofrecimientos, volviendo a las aulas y terminando todos en un acuerdo armonioso del que ahora falta solamente el desenlace: el gobernador les pidió pruebas contundentes de lo que se dice del rector. Una vez que los quejosos las presenten, jurídicas y documentales de todo tipo, tomará una decisión final en la que no se descarta la remoción del funcionario. Como sea, en ambos casos, el gobernador mostró el lado conciliador, la disposición al diálogo y la voluntad de resolver crisis políticas y sociales.
CHUY GAITÁN. Lamentamos profundamente el fallecimiento de la señora María de Jesús Gaitán Ochoa de Escalera, dama estimable de la ciudad, reconocida por su prudencia, su honestidad y su decencia personal. A su familia entera, le expresamos nuestra solidaridad ante esta pérdida irreparable. Descanse en paz.
HOMENAJE. Esta tarde, en sesión solemne del Cabildo, se rendirá homenaje a las primeras damas del municipio que han presidido el Voluntariado del DIF Municipal. Entre las que recibirán reconocimientos, -ellas o sus familiares en los casos de las que ya murieron-, se encuentran Concepción Rojas y Dozal de Woodward, Soledad Ramos Cabra de Bonilla, Guadalupe Linares de Rincón, Rosa María Pirsch Mirus de García, Victoria Sánchez Díaz de Castro, Belén Boronat Escalante de Navarro, Gloria Elena Zamorano Huerta de Díaz, Irma Cecilia Sánchez Ochoa de Gaitán, Laura Rodríguez Vela de Larios, María Guadalupe Suárez Martell de Ramírez, Elba Cecilia Vega Ochoa de Zamora, Salud González Rodríguez de Chulines, Mercedes Vasconcelos Velasco de Lepe, Adriana Galindo Bastidas de Meillón, Olivia Ochoa Verduzco de Gaitán, Rosa María Reyes Poe de Navarrete, Martha Leticia Sosa Govea, Laura Elena Morán Vázquez de Rueda, Margarita Olivera Moreno de Ochoa, Larissa Acevedo Torres de Mendoza, Irene Herrera Sánchez, Xóchitl Jiménez Ramírez y Elizabeth Cobos Chávez viuda de Benavides.
POR HOY, BUEN DÍA.

 

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