Quod scripsi, scripsi Horacio Archundia MOVILIDAD: LA HEBRA DELGADA.

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Llegó el momento de que hablamos hace algunos meses cuando pomposamente la Secretaria de Movilidad, Gisela Méndez, anunció una transformación que no se ha visto en el servicio de transporte urbano de Manzanillo, en el que lo único que apreciaron los usuarios fue el aumento en el pasaje. En aquellos ya lejanos días anticipamos que cuando la funcionaria tomara cartas en el asunto y se atreviera a sancionar a los concesionarios, se vendría abajo el proyecto por una sencilla razón: hay profundos, arraigadísimos intereses dentro del sistema de transporte, y uno de ellos es el compromiso político que el gobierno tiene con los dueños de los camiones. Por ejemplo: la diputada Graciela Larios Rivas encabeza desde hace décadas una sólida agrupación de propietarios de camiones que son utilizados en todas las campañas políticas para acarrear ciudadanos a los mítines. Pero no solo eso: durante muchos años, -décadas también- los concesionarios del transporte han apoyado a políticos de todos los niveles prestándoles camiones para viajes, excursiones y eventos, sobre todo políticos. Ese quedar bien ha generado una copiosa deuda que el PRI no podría pagar en muchos lustros. De manera que ayer que anunció las multas – hasta con boletín- a los camiones en mal estado o con irregularidades administrativas y se atrevió a mandarlos al corralón, doña Gisela firmó su renuncia al cargo, en el que no durará mucho. Y lo veremos. Desde la dependencia, se informó ayer que ”en operativo de supervisión de rutas urbanas en Manzanillo, se detectó a unidades que circulaban sin placas, sin tarjeta de circulación y sin permiso emergente provisional; levantando en total 10 boletas de infracción, de las cuales, ocho unidades fueron remitidas al corralón. El operativo fue realizado el pasado lunes 20 de noviembre, como parte de los compromisos establecidos en el acuerdo tarifario del municipio porteño, en donde se establecieron las sanciones administrativas a quienes estuvieran circulando en malas condiciones y sin placas, ni permisos provisionales. Las unidades que circulaban sin placas ni tarjetas de circulación ostentaban los números económicos 61, 64, 107, 224, 112, 240, 233 y 211, las cuales daban servicio en las rutas 7, 7A, 10, 10A, 6, 4, y 12. Cabe mencionar que dos de las 10 boletas de infracción levantadas, no se remitieron las unidades al corralón, ya que solo se aplicó la multa correspondiente por circular con permiso vencido, equivalente a 4 mil 453 pesos con 91 centavos. Posterior a este operativo, se iniciaron los procedimientos administrativos por irregularidades en la Prestación del Servicio Público de Autotransporte Urbano de Manzanillo, por operar con unidades sin emplacar y por incumplir con los servicios en los horarios de las rutas establecidas en el rol que emite la Secretaría de Movilidad”, y para sostener su balandronada administrativa, la señora lanzó una advertencia que causa risa: “en caso de reincidencia en el incumplimiento de las disposiciones emitidas por dependencia estatal, se procederá a revocar las concesiones respectivas”. Como se dice coloquialmente: de lengua me como un plato. Y diremos por qué: hace ya más de un año que un camionero le quitó la vida a una estimable manzanillense: María Bejarano Magaña. La atropelló y pese a las protestas, fue puesto en libertad. Igual sucedió con el que privó de la existencia a la maestra Lilia Cabrera de Benítez, y pasó lo mismo con el que mató a un personaje inolvidable de Manzanillo: Don Eustacio Muñoz Núñez; y en idéntica forma quedó en la impunidad la muerte de otro manzanillense queridísimo. Andrés Rodríguez García. Todos ellos, durante el período que tiene doña Gisela como secretaria de Movilidad. Y esto por mencionar a personas conocidas de la ciudad. Pero hay muchos casos como esos, en los que a pesar de homicidios imprudenciales, que ameritan años de cárcel, los conductores de los camiones quedan libres en cuanto los concesionarios hacen valer la influencia de que gozan. Así que lo de las infracciones no pasa de ser una chiquillada de Gisela. Si han sido capaces de liberar a verdaderos asesinos que conducen camiones, ¿Qué no suelten los vehículos que la señora mandó a los corralones? El servicio del transporte sigue siendo malísimo. Lo vemos día a día en las redes sociales. Los abusos, las groserías, los atropellos cometidos por los choferes, no se castigan más que de forma simulada porque en realidad nada les hacen. El deterioro de las unidades seguirá observándose y es más fácil que doña Gisela regrese por donde vino a que mejore el transporte en la entidad. Por otra parte están los taxistas, muchos de los cuales siguen siendo una pesadilla en materia de calidad en el servicio, aunque a ellos sí se les está presionando enérgicamente, porque acarrean menos votantes a los actos masivos del PRI. Alguien debiera decirle a doña Gisela que en política la hebra se revienta por lo más delgado. Al tiempo.
UN EMPRESARIO SENSIBLE. Oscar Benavides Carrillo, dirigente de la Confederación Patronal de la República Mexicana, – Coparmex- en Manzanillo, lamentó que el incremento al salario haya sido tan solo de ocho pesos, para completar ochenta y ocho pesos con treinta y seis centavos, cuando debió aumentarse al menos a noventa y cinco. Se condolió de las dificultades de millones de familias mexicanas que no logran lo suficiente para atender sus necesidades e hizo un llamado al gobierno nacional para que se trabaje en el análisis que permita modificar los procedimientos de evaluación del salario a fin de que se autoricen aumentos significativos, toda vez que se debe apostarle a la estabilidad económica de las familias como el primer paso para el bienestar social. Pocas veces un empresario tiene esa sensibilidad y esa identificación con los que menos tienen. Nuestro reconocimiento para este señor Benavides.
POR HOY, BUEN DÍA.

 

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