Quod scripsi, scripsi Horacio Archundia SENADORES TRAIDORES.

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¿Qué dirán los panistas que defienden a muerte al senador Jorge Luis Preciado, ahora que votó a favor de la Ley de Seguridad Interior que vulnera peligrosamente los derechos humanos de los mexicanos?
¿Lo defenderán con la misma pasión o se harán guajes como suelen hacerlo cuando uno de sus políticos cometen alguna corruptela o se prestan a abusos y arbitrariedades?
La doble moral de muchos panistas indigna. De las priistas Hilda Ceballos Llerenas e Itzel Ríos de la Mora ya sabíamos que votarían a favor de esa ley vergonzante. Pero se supone que Preciado es de los “libres”, de los que critican y atacan ferozmente al PRI. De Mario Delgado, ese corrupto perredista que nació en Colima pero nunca ha hecho nada por su Estado no hay mucho que decir: es de esos políticos de “izquierda” que reciben bastante dinero con la derecha. ¿Cómo justificarán a Jorge Luis Preciado, señores de Acción Nacional? La Ley de Seguridad Interior pudo haber sido desechada en el Senado. Los senadores pudieron devolverla a la Cámara de Diputados y eliminarla.
Pero decidieron votar en contra de los mexicanos. Optaron por violentar nuestros derechos, por vejarnos y humillarnos, por dominarnos y someternos como delincuentes con las armas en la mano. Esos son los senadores por los que votamos. Por cierto, y como dato curioso: Aunque votó en contra la senadora Layda Sansores no protestó como otras veces con la famosa frase de “la puta madre que los parió”. Guardó silencio porque ahora no había manera de ofrecer espectáculo. Pues usemos su frase: ¡VAYAN A PEDIRLE LOS VOTOS A LA P…MADRE QUE LOS PARIÓ!
LA DESAPARICIÓN DEL SENADO, PROFILAXIS POLÍTICA. Hace décadas quedó demostrado que la existencia de la Cámara de Senadores es innecesaria. No tiene ninguna utilidad real, tangible, el sostenimiento de un órgano colegiado en el que los acuerdos que se toman pueden discutirse en la Cámara de Diputados. Antes de Lerdo de Tejada no había senado y no pasaba nada. El país funcionaba cabalmente sin senadores. Las legislaturas federales se concretaban a hacer su trabajo. Con la cámara de senadores hay duplicidad de funciones y exceso de gasto. La verdadera reforma política tiene que ser aquella en la que disminuyan burocracia y gastos supérfluos. Esto, tomando en cuenta que la política debe ser la ciencia que procure el bien de los ciudadanos. En ese sentido es importante que los electores recordemos en el momento de votar quiénes prometieron reducir el número de diputados y senadores y como se hicieron de la vista gorda y dejaron pasar el tiempo sin cumplir sus promesas. México necesita con urgencia que se profesionalice la política y que en ese proceso se trabaje con seriedad en el ahorro del dinero público. El primer paso de esa economía debe consistir en disminuir drásticamente el número de los mal llamados “representantes” populares que no sirven para maldita la cosa. Las cámaras legislativas están llenas de parásitos, de vividores, de zánganos y de recomendados que le hacen mucho daño a la República y que representan gastos monstruosos de operación. Es inaudito que tengamos quinientos diputados: una cifra exagerada para lo que hacen. O que haya 128 senadores, cuando con uno por cada Estado sería suficiente. O con ninguno. Porque el senado es un organismo de relumbrón que nos cuesta muchísimo dinero. No hay nada de lo que realizan que no puedan hacen los diputados. Y entre éstos, quinientos son demasiados e igual lo que hacen entre todos lo pueden hacer menos de cien. Debiera haber solo dos diputados y un senador por cada Estado. Con eso sería suficiente. La cantidad ha perjudicado bastante la calidad. Y por eso está llena la cámara de personajes de nula inteligencia como lo velocista Ana Gabriela Guevara, senadora de oropel, incapaz, tonta, prepotente y abusiva, cuyos méritos deportivos se opacaron con su vendetta al PRI. Igual sucedió con la otrora Carmen Salinas que a cambio de los privilegios de ser diputada federal echó abajo su trayectoria de luchadora social. En fin: es imperativa una reforma verdadera que con prontitud elimine las cuotas de poder y convierta los cargos de representación justo en eso: en representación de los ciudadanos, porque ya hace casi un siglo que las cámaras han sido refugio de vivales y sinvergüenzas llegados allí por compadrazgos o favoritismos y solo unos cuantos por merecimientos propios.
APOYOS PARA EL CAMPO. Desde que asumió el cargo de presidente municipal, Gabriela Benavides ha puesto especial atención en respaldar los proyectos del campo. En el año que termina, se repararon más de 300 KM de Caminos Saca-Cosechas y se hizo obra pública en más de la mitad de comunidades en zona rural. Se realizaron más de 40 Obras para captación de agua. Fueron aseguradas contra siniestros y fenómenos naturales más de 600 hectáreas de cultivos. Se entregaron más de 200 toneladas de fertilizantes a bajo costo y se apoyó a más de una decena de ganaderos en la mejora genética de su ganado. Sin ser del todo una obligación que deba cubrir la comuna, la ayuda entregada al campo es significativa.
EL OSAFIG, SIN CABEZA. ¿Por qué renunció al cargo de auditor general del Órgano Superior de Auditoría y Fiscalización Gubernamental es algo que nos tiene en ascuas? Cuando se aproxima la elección y apenas se habían emitido dictámenes en los que se señalaba a muchos funcionarios acusados de graves irregularidades, es extraño que el fiscal administrativo renuncie y deje a medias el trabajo. ¿Fue amenazado? ¿Lo presionaron para aprobar algo que no entra en la legalidad? ¿Por qué se va? ¿No aguantó el ritmo de trabajo, que es allí no solo exhaustivo sino molesto? Sólo él sabe los motivos. Ya la Legislatura ha convocado para que mañana a más tardar se presenten aspirantes. La situación compromete desde luego el quehacer de esa dependencia y deja una sospecha en el aire: ¿No irá Armando Zamora González a ser candidato a algún cargo y está retirándose antes de comenzar el proceso? Todo es posible en este Estado.
POR HOY, BUEN DÍA.

 

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