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Quod scripsi, scripsi Horacio Archundia EN POS DEL OSAFIG.
Apenas se digirió la renuncia de Armando Zamora como titular del Organo Superior de Auditoría y Fiscalización Gubernamental, -Osafig- y ya hay once aspirantes para el cargo. En el decir del Oficial Mayor del Congreso, Alejandro Iván Martínez Díaz, todos cumplen con los requisitos que el comité ciudadano que selecciona estableció para quienes pretendan ocupar el puesto. Ayer por la tarde fueron entrevistados y en esta misma semana debe haber designación. Los que buscan encabezar el organismo son Indira Isabel García Pérez, que ya trabaja en el Instituto de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales, ese fantasma inoperante que simula ser el árbitro en el manejo de la información pública en la entidad. Aspira igualmente un ex colaborador del alcalde capitalino Héctor Insúa: su ex tesorero Eduardo Camarena Berra, lo que sugiere tendencia, a nuestro leal entender. Figuran en la lista José Luis Fonseca Evangelista, exasesor jurídico del congreso y exconsejero del Instituto Electoral del Estado (IEE) y Ramón Castañeda Morán, exdelegado de la Secretaría de Economía y la completan Roberto Rolón Castillo, Sergio Iván Ramírez Cacho,- profesionista brillante, honesto y lúcido-, Carlos Alejandro Atilano, González, Jaime Bayardo Velasco, Doris Navarrete Rayón, Manuel Ahumada de la Madrid – abogado distinguido del foro colimense y hombre incorruptible, hijo y nieto de preclaros juristas colimenses – y Sergio García Navarro. Cubren plenamente los requerimientos y cualquiera podría ganar la designación; sin embargo es prudente señalar que el Osafig no es un espacio para la connivencia política, por lo que los que han militado en partidos o tienen compromiso con jefes de grupos políticos no deberían ser llamados. Quienes han sido claramente identificados con gobernantes o con institutos políticos o los que revelan una evidente militancia o preferencia partidista o política, debieran ser desechados de esa lista. Al Osafig deben enviar a un individuo serio, capaz, imparcial, sin ataduras ni compromisos políticos ni partidistas y con la independencia de criterio suficiente para enfrentar las notorias presiones que se ejercen contra el titular cuando se trata de calificar cuentas públicas o de sancionar funcionarios corruptos o incapaces. En ese tenor, la designación no será sencilla, porque desde hace muchos años se ha buscado que en el organismo se enseñoreen el compadrazgo y las recomendaciones, dejando de lado lo que señala la ley. El Osafig es un ente en el que no confiamos, francamente. Porque a lo largo de muchos años, desde que era la famosa Contaduría Mayor de Hacienda, se viene dejando en la impunidad a funcionarios vaquetones y sinvergüenzas, que saben que cuando llegue el momento los diputados se ponen de acuerdo y les dejan pasar sus latrocinios o sus trácalas. En ese sentido, es importante que, en vísperas de la elección, quien quede al frente de esa dependencia sepa que en llegado el día, le pedirán que perdone faltas e irregularidades y deje fuera de sanciones a tales o cuales funcionarios. Así que la moneda está en el aire. El que llegue debe entender que no será fácil luchar contra las grandes negociaciones que se conciertan en el Congreso en donde lo que menos importan, paradójicamente, es cumplir con la normatividad al pie de la letra. Hay una línea muy delgada entre la “flexibilidad” y la impunidad, vicio este último que se ha vuelto costumbre en Colima donde vemos en absoluta libertad a funcionarios y ex funcionarios que debieran estar tras las rejas.
LA NIMIA ELOÍSA. Dos años han pasado de que Eloísa Chavarrías llegara a la curul del segundo distrito federal del Estado en la Cámara de Diputados, y cuando le faltan justos ocho meses para dejar de serlo, se supone que buscará la presidencia municipal de Tecomán con tan pocas posibilidades que pasará a la historia – si es candidata- por perder en dos ocasiones en un municipio donde ya le han dejado en claro que no la quieren por indolente, por nimia, porque no hace nada por los ciudadanos, porque no ha movido un dedo para hacer algo que valga la pena. Quedó impune por cierto el gran desfalco que dejó en la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno del Estado, donde un colaborador suyo estafó a cientos de personas con dinero a cambio de material de construcción y apeos de labranza baratos. La suma se eleva a varios millones y la diputada federal se ha hecho ojo de hormiga con tal de no responder a los cargos que se le hacen. Una vez, de hecho, la diputada Martha Sosa la llevó del brazo a explicarles a los medios lo que sucedió, pero la señora Chavarrías se hizo bolas y no logró aclarar nada. El fraude sigue allí y Eloísa está a punto de irse de candidata. ¿Tendrá para entonces una explicación convincente sobre el tema del dinero que permitió que robaran a miles de familias modestas del Estado?
POR HOY, BUEN DÍA.

