Abordan libertad de expresión y discurso  de odio, periodistas egresadas de la FALCOM

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*Se trata de Marcia Castellanos, Alejandra Aréchiga, Celina Pinto y Arcelia Pérez.

Hace días, cuatro mujeres periodistas y comunicadoras egresadas de la Facultad de Letras y Comunicación de la Universidad de Colima, hablaron de la delgada línea que divide una opinión -que todos tienen derecho de expresar-, de los comentarios que abonan al discurso del odio y rechazo, durante el conversatorio “La libertad de expresión. Diálogo entre mujeres periodistas de Colima”.

Marcia Castellanos, corresponsal de TV Azteca; Alejandra Aréchiga, conductora de Heraldo Radio y jefa de Información de Meganoticias; Celina Pinto, jefa de edición de Estación Pacífico, y Arcelia Pérez, responsable operativa de Universo 94.9, platicaron sus vivencias al ejercer el periodismo en Colima.

“Nuestro trabajo es contar historias y decir cómo ocurren los hechos; cuidar detalles como el sustento documental y que la audiencia saque sus propias conclusiones”, dijo Marcia Castellanos. Sin embargo, todas coincidieron en que hay personas que leen dicha información y, como no están de acuerdo con el enfoque, les llaman “chayoteros”, esto es, vendidos.

Ejemplo de lo anterior, continuó Celina Pinto, “es el reciente proceso electoral, en el que aparecieron ‘periódicos digitales’ y reportajes firmados por periodistas que sólo se presentan en esta jornada para ofrecer a la sociedad lo que ésta quiere escuchar. Se trata de información que se vierte sin sustento y que abona al discurso de odio”.

En cambio, enfatizó la periodista, “si entrevistaba a un político que sostuviera cierta postura, las audiencias compartían mensajes de este tipo: ‘medio vendido’, ‘chayotero’ y esto no es la intención. A veces se malentiende el ejercicio periodístico, pues sólo somos el vínculo entre quien emite el mensaje y quienes lo reciben. Nuestra labor es darle a la gente los insumos informativos para que ellos se formen su propio criterio”.

Por su parte, Alejandra Aréchiga dijo que durante el proceso electoral se vertieron comentarios en internet que abonan al discurso de odio: “Los periodistas lidiamos con esto. Es un terreno delicado porque se tiene que garantizar que todos y todas podamos opinar, manifestarnos, y que nuestra libertad no se vea coartada”.

Sin embargo, precisó, “todavía no alcanzamos a ver la diferencia entre omitir una opinión o abonar a un discurso de odio, pues hay palabras y frases que podrían estar amenazando la seguridad personal y familiar de compañeros y del medio de comunicación, y hay quien las expresa sin pensarlo”.

Coincidieron en que, para quienes hacen periodismo, Internet y las redes sociales han jugado un papel importante en el desarrollo de la información y su inmediatez. Asimismo, aclararon, las publicaciones que realizan los actores políticos, comunicados o comentarios, no se realizan para un medio específico sino para redes sociales.

Reconocieron que el hecho de que un mensaje viaje a través de las redes sociales a otros países aumenta la libertad de expresión, por lo cual “debemos tener mayor claridad para emitir el mensaje y recordar que lo que viaja no es nuestro, sino el discurso de los actores políticos”.

Celina Pinto enfatizó la precariedad en que viven los medios de comunicación: “Es complicado que como periodista puedas hacer buen trabajo, porque suele haber intereses económicos de fondo. Una propuesta sería fortalecer a las empresas periodísticas en favor de la independencia económica”, subrayó.

En cuanto a perspectiva de género, reconocieron que cada vez más mujeres ejercen el periodismo, pero que todavía hay que trabajar en que sus opiniones no se tomen a menos, que no las encasillen en la sección de espectáculos, y externaron propuestas para fortalecer la libertad de expresión: “Vamos por buen camino, no sólo en el periodismo sino en todos los ámbitos”, dijo para finalizar Marcia Castellanos.

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