¿Qué es más aterrador que dar positivo a covid-19? Dar positivo una segunda ocasión

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+Con 22 años, joven se contagió dos veces de coronavirus, lo superó y hoy completa su esquema de vacunación.

 

 

Recuerdo la primera vez: “Seguramente solo es una gripa más… El cambio de clima me hizo daño y por eso ando irritado”. Al sentir un poco de fiebre algo dentro de mi me decía que no era una enfermedad cualquiera, después de una prueba estaba confirmado que había dado positivo a covid-19.

 

Era rara la sensación; personalmente experimenté un poco de negatividad y me rehusaba a creer que tenía la enfermedad que le estaba arrebatando la vida millones de personas en todo el mundo.

 

No hay mucho que decir, los días y las noches se vuelven lentas. Comer solo en la habitación, cenar, estar alejado de la familia, da un poco de ansiedad, sin embargo, “había que echarle ganas” eso era la único que se podía hacer.

 

Eternamente le estaré agradecido a mis padres que estuvieron conmigo, mensajes mañana y noche para saber si necesitaba algo, pendientes siempre de la hora del medicamento y de que todo estuviera bien.

 

En casa con medicamentos, vitaminas y muchas ganas de no perder la batalla, pude vencer al covid-19. En julio de 2020 me sentía contento por la noticia, sin dolor de cuerpo, sin fiebre, adiós a la odiosa tos y a la dificultad de respirar.

 

Como película, hubo segunda parte

Todo excelente “ya eres inmune”, “ya me dio covid, ya nomás falta la vacuna”.

 

El “quédate en casa” es excelente cuando tienes los recursos para pasar meses sin un ingreso, sin embargo, no todos vivimos ese privilegio, así que tocaba salir a ‘chambear’.

 

 

 

 

Mensajes y mensajes diciendo que “todo estará bien” y algunos más “¿Cómo pasó?”, “¿A poco es posible que te vuelva a dar?”, “Debes estar muy salado para que eso te pase”. 

 

Así es, un día me levanto con terrible el dolor de cuerpo, dolor en el torso y la fiebre regresaba, justo un año después de superarlo, junio del 2021, el coronavirus vuelve a entrar en mi vida.

 

Pasé un par de días creyendo que la prueba estaba errónea, así que tuve que revisarlo por segunda ocasión, pero en efecto, había dado positivo por segunda ocasión; una vez más tocaba estar encerrado.

 

Volver a pasar angustia, ansiedad, caída de pelo y respirar cada vez se volvía más pesado. Las noches se hacían más largas, por más tiempo que pasaba boca abajo nada funciona, pides al universo no caer al hospital así que prefieres sufrir en silencio.

 

Después de tres semanas y un poco de recuperación, volví a aplicarme dos pruebas más y el bendito resultado negativo. Ahora solo faltaba esperar que la fecha de vacunación para jóvenes llegara después del tiempo estimado después de pasar la enfermedad.

 

Recuerdo que al abrirse el registro para recibir la vacuna covid rápidamente ingresé mis datos para no tener problemas con recibirla, tocaba esperar unas semanas más a que anunciaran la fecha oficial para Tampico.

 

Dudas, ansiedad, dolor al piquete de aguja y miedo a la reacción las tenía presente. “Ya pasé lo peor que es tener la enfermedad, así que un día con fiebre no me puede hacer nada” pensé, por suerte estuve acompañado de un amigo durante la primera dosis y todo salió excelente, me sentía aliviado y solo con un poco de dolor de brazo.

 

Este viernes 19 de noviembre recibí mi segunda dosis, igualmente estaba acompañado pero en la fila de coches mi mente recordaba todas las noches que pasé tirado en cama, tantos mensajes que recibí, tantas veces que pensé en despedirme y dejar de luchar. Es muy difícil aterrizar la idea, aún no mido lo afortunado que llegué a ser.

Hoy estoy protegido con las dos dosis y aunque sé que eso no es garantía, espero no volver a pasar por esta enfermedad.

 

*Nota publicada en El Milenio

*Imagen tomada de internet

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