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Artistas Urbanos en Colima; otra modalidad del empleo informal
Ellos no tienen nombre, no son una agrupación. Tienen intereses en común que los han llevado a juntarse y hacer uso de los instrumentos que dominan, aunque todos portan un djembe (sin cuero, con radiografías en la parte superior, para la acústica) para sacar el talón, la luz, la papa el dinero con el que comerán y se trasladarán y beberán y disfrutarán esta noche.
Al igual que su ingreso, su grupo tampoco es algo formal. Son jóvenes, sí. Quizá por eso se les facilite salir un día y regresar a casa comidos, bebidos, cansados y con 300 pesos en la bolsa, sin temor al mañana, el día siguiente, la enfermedad, o todo lo que conlleva trabajar sin seguro, vivir al día, ser parte de esa estadística de colimenses que debido a la precariedad de condiciones laborales y falta de empleo, se ven en la necesidad de acudir al ingenio para encontrar algo que mercar: las canciones africanas y cumbias que resuenan afuera del Kiosko, en la calle Madero; las sonrisas que roba el payasito cuando, vaya a saber usted si por falta de habilidad o habilidad de sobra, hace malabares con pelotitas de colores en un acto que nunca le sale bien; el chico que escupe fuego, la muchacha que hace trucos visuales con sus aros ula-ula, el señor que vende tuba y ofrece muestras gratis a quienes tienen caras de extranjeros, la señora que vende cubrebocas.
Todos ellos forman parte de una comunidad, de un mundo, de una estadística. Son la muestra de que muchas veces es el individuo quien debe ingeniárselas para poder subsistir en el mundo con toda la inflación y necesidades vitales a cuestas.
Vivir cuesta, y a pesar de que en Colima la tasa de desempleo, según la Encuesta Nacional de ocupación y empleo del Inegi, sólo el 4.2 % de la población sufre este mal, en Colima existe toda una gran comunidad de artistas, vendedores, gente que ha encontrado en la informalidad una forma de vida, pues el salario mínimo no cubre las necesidades básicas, y consideran el trabajo en las maquilas sobreexplotado por lo que durante junio de 2020 el 50.4% de la población en la entidad, obtenía sus ingresos de esta forma.
Son embargo, otras de las problemáticas que enfrentan, son la criminalización del sector.
Según la estadística, en referencia a la tasa de participación, en Colima el 1.91% de la fuerza laboral la representan cajeros, taquilleros y receptores de apuestas; el 2.63%, conductores de camiones, camionetas y vehículos de carga; el 3.28%, albañiles, mamposeros y trabajadores afines; 2.69% taqueros y comerciantes de comida rápida; 3.85% los trabajadores del cultivo y 5.28% los despachadores y dependientes de comercios.
A pesar de ello, la estadística no contempla a los artistas Urbanos que se ganan la vida de puesto en puesto, no sabemos que porcentaje de la fuerza laboral representan, pero de lo que sí estamos seguros es de que están, de que existen y de que así se ganan la vida, aunque a veces ni siquiera tengan nombre. Ajusta con salir a cenar o comer para encontrarte un par llegando de a ratos.

